ALGUNOS APUNTES SOBRE EL BABLE DE SANTA BÁRBOLAPOR
JULIO LLANEZA FERNÁNDEZ
El bable de Santa Bárbola,
parroquia situada dentro del concejo de Samartín del Rei Aurelio, pertenece
al dialecto central del asturiano, el cual se extiende, de manera aproximada,
por el territorio comprendido entre el río Nalón, al Oeste, y el río
Sella al Este. Entre las señas de identidad más destacadas del dialecto
central pueden citarse los plurales femeninos en “-es” (que lo distingue
de los dialectos occidental y oriental, los cuales lo hacen en “-as”),
así como la triple distinción de género en los adjetivos, rasgo que lo distingue
del dialecto occidental que sólo posee dos géneros: masculino y femenino,
y del oriental que aunque también tiene género neutro, el morfema sólo se
mantiene en los pronombres, coincidiendo en los adjetivos calificativos el
masculino y el neutro, ambos con el morfema “-u” (Neira 1976, pp. 138 -
142./ Gran Enciclopedia Asturiana, s.v. "bable"). Centrándonos en el habla de Santa Bárbola, vamos a describir seguidamente una serie de aspectos gramaticales, que distribuiremos en estos apartados: 1.
Fonología. 1.1.
Vocales. 1.2.
Consonantes. 2.
Fonética. 2.1.
Metafonía Vocálica. 2.2.
El sonido /d/ 2.2.1. El sonido /d/ en posición intervocálica. 2.2.2. El sonido /d/ en posición final. 2.3.
Pérdida de /y/ en posición
intervocálica. 2.4. Pérdida de /r/ simple en posición intervocálica. 2.5.
Influencia de /r/ múltiple
en la vocal final. 2.6.
Palatalización en infinitivo
+ pron. enclítico. 2.7. Resultado /y-/ en los derivados del l.
“planus”. 2.8.
Epéntesis de I. 2.9.
Prótesis de A. 2.10. El sonido aspirado. 3.
Morfología. 3.1.
Morfemas nominales de
género y número. 3.2.
Sustantivos
masculinos, femeninos y neutros. 3.3.
Masculino
o femenino en un mismo sustantivo (Cambio de género con valor significativo). 4.
Sintaxis. 4.1.
Caída de la preposición
“de”. 4.2.
Pronombre átono
proclítico ante infinitivo. 5.
Los Afijos. 5.1
Los Sufijos. 5.2.
Los Prefijos.
1.1.
VOCALES.- Son cinco los fonemas
vocálicos del bable de Santa Bárbola, distribuidos en un sistema triangular
de tres grados de abertura con una serie velar, otra palatal y una vocal
central, equivalente al sistema del castellano. En posición tónica hay
que tener en cuenta que en las palabras no monosílabas acabadas en -u, se
neutralizan normalmente las vocales de la serie velar, debido al conocido
fenómeno metafonético (Menéndez Pidal Dialecto, apéndice I de C. Bobes./
Neira 1976, pp.68-71./ Llaneza 1993, p.3), que en Santa Bárbola actúa
cerrando un grado la /-ó-/ por influencia precisamente de la /-u/. Así,
las parejas del tipo tontu - tuntu, roxu - ruxu, solu
- sulu, etc. se convierten en simples variantes estilísticas con connotaciones
de habla urbana en la forma no metafonizada y de habla dialectal en la
metafonizada. Lo mismo sucede, entre las palatales, con los demostrativos
de 1ª y 2ª persona (isti - esti, isi - esi), aunque aquí el
cierre es efecto de la “-i” final. En plural desaparece la metafonía y por
lo tanto también las dos variantes de estilo. En el vocalismo átono
no final, se mantienen los cinco fonemas aunque el rendimiento es muy
escaso en las oposiciones entre /o/ - /u/ (serie velar) y /e/ - /i/ (serie
palatal). Se observa el rendimiento en pares como los que siguen: corón = cuchillo de grandes
dimensiones. curón = aumentativo de cura. borrón = mancha de tinta;
hormiguero (acepción nº 7 del DRAE). burrón = aumentativo de burro. bebió (del verbo beber). vivió (del verbo vivir). rezar (orar). rizar (hacer rizos). En cuanto al vocalismo
átono final, el habla barboliega se adapta a las características del
asturiano del bloque centro-oriental, que mantiene las cinco unidades
distintivas, frente al bloque occidental que sólo conserva tres (Cano 1991;
Cano 1995, & 2.5.2, p.23). Veamos unas parejas: pelu (un cabello). pelo (el conjunto del cabello). pisu (vivienda). piso (del verbo pisar). vive (presente del verbo
vivir). vivi, bibi (imperativo
de los verbos vivir y beber respectivamente). ruxe (presente del verbo
ruxir = sonar). ruxi (imperativo del mismo
verbo). La oposición entre las
velares se manifiesta siempre en los adjetivos de tres terminaciones, donde
la /-u/ es seña de masculino y la /-o/ lo es de neutro: Un home seriu - La xente serio. Un pantalón blancu - La ropa blanco. Existen
en el habla barboliega todos los fonemas del idioma castellano, a excepción
del gutural /x/, que representan las letras "j" y "g,-e,-i". Además funciona
un fonema propio que no hay en el castellano actual. Se trata del palatal
fricativo sordo /s/, representado por la letra "x" y que suena igual
que el catalán representado por "ix" en la palabra "caixa", el gallego
"x" de la palabra "xacobeo" o el francés "ch" de la palabra "chemin". Diacrónicamente,
tiene este sonido varias procedencias (García Arias 1988, pp.99-139):
Latín "dj-" (Diana >
Xana; diariam > xera). Latín "gj-" (gelare
> xelar; gigantem > xigante). Latín "j-" (jocare >
xugar; juncum > xunclu). Latín "s-" (sifilare
> xiblar; saponem > xabón). Latín "-ss-" (bassum
> baxu; passerem > páxaru). Latín "-skj-" (piscem
> pexe; fasciam > faxa). Hay que decir que el
fonema /f/ se realiza ante los diptongos "ue", "ui" mediante dos alófonos
: el labiodental propio de la letra "f" y un sonido aspirado gutural
muy similar al representado en castellano por la letra "j". Este sonido
aspirado proviene de la "f" latina y es propio del dialecto oriental del
asturiano donde se realiza en cualquier posición (G. Arias 1988, &
4.3.1). En Santa Bárbola, así como en otras zonas del asturiano central,
se mantiene como variante enfática o arcaica delante de los diptongos "ue",
"ui" como ya hemos dicho. La Academia de la Llingua Asturiana (A.LL.A. Normes
1993, p.11) recomienda que se use para representar este sonido la grafía
"h" con un punto debajo, aunque en su recentísima Gramática dice textualmente
que por razones de comodidá tipográfica, pue escribise tamién “h.”, esto es, la h con un punto a su
derecha (Gramática 1998, p.17). En este trabajo, no obstante, usaremos
para ese sonido la letra "j" con el fin de que resulte más claro a todos.
En el valle que estudiamos se encuentra este sonido en
palabras como juente (h.uente), jueya (h.ueya), juebu (h.uebu), jui
(h.ui), juisti (h.uisti), etc., todas las cuales alternan con sus correspondientes
con "f-", esto es, fuente, fueya (hoja), fuebu (fuego),
fui, fuisti (fuiste), etc. 2.1. La Metafonía Vocálica.- Se trata de un fenómeno
fonético por el cual la vocal de la sílaba tónica se cierra un grado
atraída por la vocal final "-u" o "-i". Fue descrita en asturiano
por primera vez por Menéndez Pidal en su obra "El Dialecto Leonés, &5"
(Menéndez Pidal 1962, p.50-51"), en la cual restringía el fenómeno geográficamente
a los territorios de los concejos de Llena y Ayer. Investigaciones posteriores
fueron ampliando el campo de acción de este fenómeno de inflexión vocálica
y actualmente se sabe que afecta también a los concejos de la zona del
Nalón (Llangreo, Samartín del Rei Aurelio, Llaviana, Sobrescobiu y Casu)
así como, residualmente, a otras parroquias de la región asturiana. El
estado actual de la cuestión lo resume de manera clara y acertada la Dra.
Carmen Bobes en su apéndice a la edición de "El Dialecto Leonés. Uviéu 1962",
que en la página 162 habla de dos tipos de metafonía en asturiano: a) Zona del Caudal
/á/ > /é/ prau > preu. /ó/ > /ú/ tontu
> tuntu. /é/ > /í/ cestu > cistu. b) Zona del Nalón
/á/ > /ó/ gatu > gotu.
/ó/ > /ú/ silicosu >
silicusu.
/é/ > /í/ pequeñu >
pequiñu. Cuando la vocal final
"-u" desaparece por cambio de número del singular al plural, el cierre
vocálico no tiene lugar reapareciendo entonces la vocal primitiva. Así,
un preu pero dos praos, un muzu tuntu pero
dos mozos tontos, isti reguiru pero estos
regueros, etc. Hay que decir que estos
casos de metafonía no se dan todos a la vez en todos los territorios
en los que se registra el fenómeno. Puede haber zonas en las que sólo se
da uno o dos de ellos mientras que en otras aparecen regularmente los tres. Concretamente, en el
municipio de Samartín del Rei Aurelio, sólo se dan los tres susodichos
en la parroquia de Cocañín. En las parroquias de Llinares, Samartín y
Blimea, sólo tienen lugar los cierres /é/ >
/í/ y /ó/ > /ú/. Por su parte, en la parroquia de Santa Bárbola, que
es en la que se encuentran los topónimos objeto principal de nuestro estudio,
solamente se produce la inflexión /ó/ > /ú/ (Llaneza 1996, pp. 3-4). Nota:
Con posterioridad a la redacción de este capítulo, mi amigo Jorge García
(García Fernández 1997) encontró testimonios de la existencia de metafonía
“á” > “ó” en la parroquia de Llinares (las personas de más edad recordaban
que sus antepasados la realizaban habitualmente). Indagaciones mías, a
raíz de esto, durante el verano de 1997, también certifican
lo mismo en el norte de la parroquia de Samartín. Así,
en la citada parroquia de Santa Bárbola, se dice prau (prado),
colláu (collado), regueru (arroyo), castañéu
(castañar), etc., vocablos todos ellos sin inflexión metafonética, mientras
que en las otras parroquias del concejo aparecen marcados por ella: así
prou y collóu sólo en la parroquia de Cocañín, pero
reguiru y castañíu en todo el resto del municipio.
En Santa Bárbola aparecen con metafonía, siempre en singular, nombres como
puzu (pozo), fuyu (hoyo) y llusu (pequeña
llosa). Todo lo anterior se
refiere a la metafonía producida por efecto de la “-u” final. Merece
la pena describir, aunque sólo sea brevemente, la metafonía producida por
la “-i” final, muy escasa aunque no por ello falta de interés. En el habla
del valle de Santa Bárbola la encontramos en los siguientes casos: - En los verbos de la
segunda y tercera conjugación, en la segunda persona del singular del modo
imperativo Así cumi
tú, coma él, comamos nosotros, coméi vosotros, coman ellos.
durmi tú, duerma él, dormamos nosotros, dormíi-durmíi
vosotros, duerman ellos.
bibi tú, beba él, bebiamos-bebamos nosotros, bebéi vosotros,
beban ellos. - En el pretérito perfecto
simple de algunos verbos; concretamente en el verbo poner pueden
oirse dos variantes: a) yo punxi,
tú punxisti, él ponxo, nosotros ponxemos, vosotros ponxestes, ellos ponxeron b) yo punxi,
tú punxisti, él punxo, nosotros punxemos, vosotros punxestes, ellos punxeron Las formas exclusivas
de la serie “a” son más antiguas y únicamente
se oyen en el valle a personas de avanzada edad. Las de la serie “b” son
más corrientes actualmente. Se puede asegurar, en
este caso, que las formas a las que primero afecta el cierre vocálico son
las correspondientes a la primera y segunda personas de singular, por efecto
de la “-i” final. Luego, pasa por analogía el cierre al resto de las personas
del citado tiempo verbal. Hay que señalar que
el fenómeno metafonético está actualmente en regresión en todo el concejo
de Samartín y en general en la mayoría del resto de los territorios asturianos
donde se produce (Neira 1976, p.70). De todas formas, estudios de campo
recientes parece que han demostrado la relativamente buena vitalidad del
fenómeno en el concejo de Bimenes, lindante con el de Samartín del Rei
Aurelio (Vixil 1996). De los tres cierres posibles, el que mejor se conserva,
sin duda, es el de “ó” > “ú” (Llaneza 1996, p. 4). 2.2.1. Pérdida del sonido /d/ en posición
intervocálica.- Una nota característica
del bable de Santa Bárbola, compartida con muchas otras zonas del asturiano
central (Junquera 1991, p.31; Conde 1978, p. 90) es la pérdida del
sonido /d/ en posición intervocálica en la casi totalidad de las ocasiones.
Son muy pocas las palabras que se escapan a esta norma, pudiendo citarse
como ejemplos comida (sustantivo; aunque es forma moderna
pues a principios de siglo también se perdía aquí la “-d-”) frente a comía
(participio y pretérito imperfecto), bebida (sustantivo) frente
a bebía (participio y pretérito imperfecto), donde se ve que
la conservación tiene una clara función distintiva. Se conserva también
en todas las formas verbales de (a)mayadar (trabajar en las majadas),
probablemente para diferenciarse de las correspondientes a mayar
(golpear los terrones con el mayu). También suele aparecer conservada
en los verbos acabados en "-dar", como sudar, podar,
mudar, etc. Así mismo se la encuentra en los cultismos
como estudiu, y en los castellanismos. A veces reaparece
en las formas derivadas, como en el caso de Colladiellu (topónimo),
diminutivo de colláu. En la inmensa mayoría de las ocasiones desaparece,
al menos en el habla de las generaciones de más edad.
Veamos una cita documental
del siglo XVI en la que se observa ya la pérdida de esta consonante en
posición intervocálica: "la heredad que se dize
de La Reonda" (SPIV, 404, a. 1506). 2.2.2. La pérdida de "-d" final de palabra.- Se pierde siempre en
el habla local la “-d” en posición final de palabra. Así: verdá < verdad (Eso sí que ye verdá). maldá < maldad (Isi rapacín nun tien maldá). paré < pared (Esa paré
ta cayendo). En la documentación
medieval también lo encontramos: "fasta día de Navidá"
(SPIV, 179, a.1477). "heredá de Fernando
de Pinuli" (SPIV, 226, a.1482). 2.2.3. Ensordecimiento de la “-d”
final de palabra.- Se da este ensordecimiento
en algunos casos como Madriz (Madrid) y cuando el natural del
territorio, habituado a la lengua local, quiere expresarse en castellano:
verdaz (en el bable local se diría verdá ), marchaz
( marchái en bable ), esperaz ( esperái), etc. Una prueba de este fenómeno
la tenemos en las ultracorrecciones que se observan en el manuscrito del
“Libro de la Hermita de Santa Bárbora”, en nombres propios que aparecen allí,
como “Orbid” o “Fernanded”, correspondientes a los apellidos “Orviz” y “Fernández”,
respectivamente, así como en “Gemenedid”, topónimo, que en otras ocasiones
aparece, en el mismo documento, como “Gemenediz” (Ximiniz). (L.H. año 1795,
folios 182 y 182V). 2.3. La pérdida de -y- intervocálica.- En asturleonés, la caída
de la “-y-” se da cuando va precedida de una vocal palatal, con más frecuencia
si se trata de la “i” que de la “e”. Así, se encuentran, en diversas partes
del dominio, voces como fío (hijo), sortíes (sortijas),
llavía (clavija), urea (oreja), uvea (oveja),
calea (calleja)...(M. Pidal. Dialecto, &12.1, pp. 78-9”; Zamora.
Dialectología, pp. 148-9). En cuanto al valle de
Santa Bárbola, se dan, en un grupo de voces, tanto la variante donde cae la
consonante como aquella en la que se conserva. De esta manera, se pueden oír
los pares: fíu - fiyu (hijo). afiáu - afiyáu (ahijado). corvión - corviyón (corvejón). faéu - fayéu (hayedo). Este último par aparece,
sobre todo, en toponimia. Actualmente, de las
dos posibilidades, la que conserva la “-y-” es empleada fundamentalmente
por las personas de más edad. Los jóvenes emplean, en cambio, la que
pierde la consonante, si no es que se decantan clara y llanamente por
la forma española correspondiente. En la documentación
antigua, encontramos citas en las que ha caído el susodicho sonido, como
ésta: "Aldonça Pérez de Hevia,
monja que fue del dicho monesterio e fía que hera de Gonzalo de
Hevia e Leonor Rodríguez" (SPIV, 426, a.1510). 2.4. La Pérdida de “-r-” intervocálica.- En el habla relajada
de Santa Bárbola, se da frecuentemente la pérdida de la vibrante simple.
Este es un hecho que se presenta actualmente como fenómeno común a la
mayoría de las hablas vulgares del español (Navarro 1990, & 115, pp.
119-20). Así, por poner sólo un ejemplo del habla que nos ocupa, todas
las formas del imperfecto de indicativo del verbo ser, que en el habla cuidada
suenan: yera, yeres, yera, yéremos,
yéreis, yeren, pueden sonar, en una
elocución rápida o descuidada, de esta otra forma: yea, yees, yea, yéemos,
yéeis, yeen: Nun yeen quien
a dicilo (No eran capaces de decirlo). Entre otros, también
se pierde la “-r-” en estos casos: pa < *para
(preposición). pequí < per aquí
(por aquí). pehí < per ahí
(por ahí). pellí < per allí
(por allí). La preposición pa
siempre se usa de esta manera y nunca en la forma plena *para. Sin embargo,
en los otros tres casos aquí señalados pueden alternar la forma plena
y la contracción, teniendo esta última un carácter claramente más dialectal. 2.5. La influencia del sonido /-rr-/ en la terminación
en "-o" de los nombres
masculinos.- Se observa en el bable
barboliego un curioso fenómeno por el cual la presencia de una vibrante
múltiple al principio o en el interior de una voz determina una terminación
singular en “-o” para muchos nombres masculinos, cuando la tendencia mayoritaria
en los de este género es a acabar en “-u”. Así, lo podemos comprobar
en todos estos ejemplos: barro, burro, carro,
corro, fierro (hierro), forro,
gorro, guarro, horro (hórreo), marrano, ñarro (desmedrado),
perro, río, sarrio y zorro. Hay muy pocas excepciones,
entre las que se pueden citar: tarru, puerru y xarru. A veces, basta la presencia
de la vibrante simple para ejercer dicha influencia: oro, moro,
muro, cero, faro... Pero, en cambio, nos encontramos
también con aru (aro), eru (ería), lluriu (pieza
del yugo) , tiru (tiro)... 2.6. Palatalización de infinitivo + pronombre
enclítico.- Este fenómeno, que también
se dio en el castellano hasta el siglo XVI (Lapesa, HªL., & 95.2), era
normal en el habla asturiana hasta bien entrado el siglo XIX, como se comprueba
por los textos literarios escritos en bable hasta entonces. En la actualidad
se puede considerar como definitivamente perdido. En el valle de Santa Bárbola,
todavía se pudo oír, según testimonios personales y directos, hasta la década
de los cincuenta del presente siglo, en que murieron las pocas personas de
habla arcaizante que aun lo empleaban por aquel entonces. Así, eran corrientes
expresiones del tipo: vamos facello (vamos a hacerlo);
quería camelalla (quería camelarla), etc. 2.7. Los derivaos del latín "Planus".-
En determinadas partes
de Asturias, pertenecientes a la zona sureño-central de la región, el
resultado autóctono de los grupos iniciales latinos “pl-”, “cl-” y “fl-”
es /y-/ en lugar de /ll-/. El Dr. García Arias así lo recoge explícitamente
en su obra “Contribución a la Gramática Histórica del Asturiano” (G. Arias
1988, & 4.4.7 p.121). En el concejo de Llena, Jesús Neira, por su
parte, reconoce topónimos como el yenu, la yana (Neira 1955,
& 14, p. 24). En Sobrescobio, Mª Victoria Conde anota el resultado “y-”
para los citados grupos latinos, tanto en el léxico: yegar <
plicare, yorar < plorare, yave < clave,
yosa < clausa (Conde 1978, p.122), como en toponimia:
La Yana, La Yanáa, Los Yanos, El Yanu, La Yera, La Yosa (Conde
1978, p.253). En la parroquia de Tañes (concejo de Casu), se dice senderu
yanu (sendero llano) (Armayor 1994, p.24). Por lo que respecta
al municipio de Samartín del Rei Aurelio, hay que decir que sólo se observa
resultado /y/ en los derivados del latín “planus, -a, -um,”. Así, se
pronuncia prau yanu, piedra yana, terreno yano,
una yaná, enyanar el camín...
pero esta realización no se produce en todo el concejo sino únicamente
en la parte que se halla en la margen izquierda (al sur) del río Nalón,
esto es, en la totalidad de la parroquia de Santa Bárbola y en parte de
las de Samartín, Llinares y Blimea. A pesar de que el curso
del Nalón funciona efectivamente como línea divisoria del fenómeno, suele
haber alguna ambigüedad en su realización, y de esta forma puede oirse
a veces a alguien de la margen izquierda dicir "llanu, -a, -o":
Nomenó nun ye que sea mui llano, llámen-y La Llaína así"
(Informante de La Molatera, en la mitad sur de Blimea, agosto de 1995).
En la ladera derecha del Nalón (al norte), sucede lo contrario, pues lo
normal y mayoritario es oír, en gente que, por supuesto, no padece el yeísmo
moderno, la realización "Llanu, -a, -o", lo que no impide que en alguna
ocasión aparezcan las formas "yanu, -a, -o", como cuando en Fuente Felguera
(aldea ubicada en la mitad norte de Blimea) una informante dijo La
Yana. Como dato documental,
podemos aportar la forma “Los Yanos”, que aparece en el “Libro
de la Hermita de Santa Bárbora” refiriéndose con toda probabilidad al actual
pueblo de “Los Llanos” en la parroquia de Samartín. La cita textual es: “Pedro Gra. Pumarino
delos Yanos" (L.H., hacia 1795, folio 185 V). En el habla local barboliega,
al igual que en el conjunto del idioma asturleonés (M. Pidal. Dialecto,
& 6, p.53-4; G. Arias 1988, & 3.2.5, p.78), se da con bastante
frecuencia la epéntesis de “-y-” en la sílaba final de palabra. Es este
un fenómeno que viene de antiguo y que encontramos a menudo en la documentación
medieval: "segund la nuestra
ordenancia" (SPIV, 382, a.1499). "E que avedes abonar
e laboriar vos e ellos los dichos bienes" (SPIV, 321, a.1490). "hun murio de
piedra" (SPIV, 266, a.1487). "del murio del
lagar" (SPIV, 22, a.1450). "nin apremiado nin
forçiado" (SBN, 336, a.1448). "Diego García, clérigo
e las Murias" (SPIII, 190, a.1412). "e murio e corral
de tierra" (SBN, 312, a.1408). "la poblicaçión de la
dicha provançia (...) si lle non fose resçebida la dicha provançia
(...) que por la dicha provançia (...) la dicha provançia
de los dichos testigos..." (SPIII, 140-1, a.1403). "E quito e renunçio
toda raçón de forçia e de enganno" (SBN, 255, a.1346). "teniendo firme esperançia"
(SBN, 224, a.1298). "çien maravedís por
pitanzia" (SBN, 217, a.1289). "que me asperen ata
que se cunplia esto que yo aquí mando" (SBN, 220, a.1289). "busto in Forcata quod
dicunt Monte Obio" (DCO, p.52, a.891, donde interpretamos este
“obio” < “album”). Remotándonos al latín
vulgar, hallamos presencia de “-y-” epentética en voces documentadas
como, por ejemplo, "panicium" (cl. "panicum") > “Panizo”, y en otras
admitidas como necesarias, tales *quassiare (cl. "quassare") > "quejar"
(DCECH, s.v.). Entre el léxico hodierno
de Santa Bárbola, podemos poner como ejemplos, entre las numerosas voces
con “-y-” epentética, las siguientes: pastia (pasta); agamiar
(algamar, en otros bables) < l.vg. *incalciare; apigaciar
(pigazar en otros bables = “dormitar”); cuerria (recinto
circular de piedra en los castañedos); forquiá (vara horcada para
remover la hierba); guariar (empollar el ave los huevos); agüeriu
(sitio encharcado, con abundantes restos orgánicos); agüeria (valle;
río); fusties (pinzas de madera para recoger los erizos de
los castaños; der. del l. “fustis”).
La prótesis de la vocal
“a-” se da con frecuencia en el habla de Santa Bárbola. Es un fenómeno
compartido por el resto del asturiano (Conde 1978, p.113; Martínez 1967,
p.66; Rodríguez-Castellano 1954, p.182-3; García de Diego 1978, p.153)
así como por las hablas vulgares españolas (García de Diego 1978, p.376).
En la documentación medieval se pueden encontrar algunos ejemplos: "se purgan e se alinpian
todos los pecados" (SBN, 225, a.1298). "ecepto la apresentaçión
de las iglesias de Vega de Gordón e de Santa Luçía
e sus benefiçios e otros qualesquier que a los dichos bienes pertenesçen
de apresentar e al dicho monesterio por razón dellos" (SPIV,
312, a.1490). En el habla actual del
valle, aparece sobre todo en los verbos. Así apuxar, acocinar,
aunir... En la toponimia la encontramos también delante
de dos sustantivos L’Acapiellu < *El Ca(m)piellu, y en
El Pandu l’Abayuetu < El Pandu’l Bayuetu. Entre las generaciones
jóvenes de la comarca, tiende a desaparecer este fenómeno de la “a-”
protética pues se empieza a considerar también aquí como vulgar o al menos
como demasiado “cerrado”. Se trata de un sonido
propio del dialecto oriental del asturiano, donde ha surgido como resultado
de la “f-” inicial latina (G. Arias 1988, & 4.3, p. 106). En la documentación
antigua, se le puede encontrar alguna vez, como en esta cita del siglo
XV: “ay un prado pequenno,
en que ay un jorcado de yerva poco más o menos"(SPIV, 350, a.1493). En Santa Bárbola, aparece
el sonido aspirado ante los diptongos “ue” “ui”, como variante enfática
o dialectal, al lado de la conservación de la “f-”. Así se encuentran
los pares: fuente - juente (fuente). fuebu - juebu (fuego). fueya - jueya (hoja). Y en el pretérito indefinido
de los verbos “ser” o “ir”: fui - jui fuisti - juisti fue - jue fuemos - juemos fuestes - juestes fueron - jueron Esta aparición del sonido
aspirado ante los diptongos citados no solamente se da en nuestro valle sino
que se puede encontrar en todo el territorio del asturiano central (G. Arias,
l.c.). 3.1. Morfemas de género y de número en los
nombres y adjetivos.- El morfema de singular
en el masculino puede aparecer con estos alomorfos, a saber:
-0 (cero) ; aquí se pueden hacer dos subdivisiones, una la
de los acabados en consonante, como fontán, rebollal,
patacal; y otra la de aquellos que terminan en vocal tónica,
como reló, sofá, pipí...
-U ; ejemplos regueru, pandu, cerráu.
-O ; ejemplos río, fierro, carro.
-A ; ejemplos cura. El morfema de plural,
en masculino, por su parte, se realiza a través de tres alomorfos:
-ES , para los singulares en -0 (morfema cero, acabados en
consonante) y en -A; ejemplos fontanes, rebollales, patacales,
cures.
-OS , para los singulares -U y -O ; ejemplos regueros,
pandos, cerraos, ríos, fierros, carros.
-S, para los acabados en vocal tónica, ejemplos: un chiribí
(persona de muy poco juicio) unos chiribís. un pipí (el de los niños cuando
orinan) munchos pipís. un reló
dos relós,
un sofá unos sofás. Hay que señalar el caso
particular de los diminutivos en “-ín”, que hacen el plural en “-inos”, así:
un pitín, en singular, y unos pitinos, en plural. También
algunos que acaban en “-z” como rapaz (muchacho), cuyo plural es rapazos (sin embargo un maízu y dos maízos,
ya que maíz es el nombre de la especie vegetal y funciona como neutro
por lo que no tiene plural). En femenino, el morfema
de singular aparece a través de estos alomorfos:
-A ; ejemplo casa, caleya (calleja), rosa.
-0 (cero), ya sean acabadas en consonante, como castañal
(castaño), cerezal (cerezo), figal (higuera); ya en vocal
tónica, como borná, paré, ce, de, o (nombres
de letras) .
-E ; ejemplo puerte (puerta), sebe (seto).
-O ; ejemplo mano. Por su parte, el morfema
de femenino, en plural, siempre aparece bajo la forma -ES, excepto cuando
el singular acaba en vocal tónica, pues en ese caso lo hace algunas veces
con el alomorfo -S. Veamos ejemplos de los posibles femeninos singulares
con sus correspondientes plurales: Singular en -A
Plural en -ES
la casa les cases
una caleya unes caleyes
esta rosa estes roses Singular en -0(cero)
Plural en -ES la
castañal
les castañales esa
cerezal eses
cerezales aquella
figal
aquelles figales una
borná unes bornaes Singular en -0 (cero)
Plural en -S una (lletra) o dos os esa paré eses parés una (lletra) ce
dos ces Singular en -E
Plural en -ES una puerte unes puertes la
sebe les
sebes la
llave les llaves Singular en -O Plural
en -ES
"la mano" "les
manes" Esta tendencia al pl.
fem. en "-es" es común a todo el dialecto central del asturiano (Neira
1976, p.138-9). En la documentación medieval ya aparecen casos de este
fenómeno: "a ninguna de las sus
coses" (SPI, p.177, a.1249)./ "de les otres partes
determina pe les tierres que vos avedes con vostros hermanos" (SPI,
p.213, a.1261)./ "en tierra de León e de Asturies" (SPI, 266, a.1284)./
"en toda Asturies" (SPI, 269, a.1285)./ "dovos en arres
el dezmo (...) e assi por las arres e por la donación" (DCO,
279, a.1289)./ "...molneras, roces,
devisas..." (SPI, 292, a.1292)./
"en duas brannes" (SPI, 298, a.1296)./ "Fecha la carta quinze
dies de novembre" (SPI, 350, a.1304). En cuanto al morfema
del género neutro, plenamente productivo en el habla local, hay que decir
que únicamente se manifiesta en los adjetivos. Así, la mayoría de los
calificativos tienen tres terminaciones, una para cada género, siendo
estos los morfemas:
SINGULAR -U para el masculino;
ejemplo blancu (coche blancu). -A para el femenino;
ejemplo blanca (fueya blanca). -O para el neutro; ejemplo
blanco (papel blanco).
PLURAL -OS para el sing. -U;
ejemplo blancos (coches blancos). -ES para el sing. -A;
ejemplo blanques (fueyes blanques). El género neutro, por
definición, no tiene plural. 3.2. Sustantivos masculinos,
femeninos y neutros.- En el habla local, los
sustantivos pueden funcionar con alguno de estos tres géneros: masculino,
femenino y neutro. El género de un sustantivo
se determina no por su terminación sino por el adjetivo pospuesto con
el que concuerda y por el pronombre átono por el que puede ser sustuido. Los sustantivos de género
masculino son aquellos que exigen un adjetivo pospuesto en masculino y que
cuando son sustituidos por un pronombre, éste ha de ser asimismo masculino: - ¿Visti a esi neñu
bunu?. - Sí, vilu. - ¿Quieres el bolígrafo
negru?. Non, nun lu quiero. En los dos ejemplos
anteriores, los sustantivos neñu y bolígrafo actúan como
masculinos porque llevan pospuestos los adjetivos bunu y negru
respectivamente, y son conmutados por el pronombre masculino lu. Los sustantivos de género
femenino son aquellos que exigen un adjetivo pospuesto en femenino y que
cuando son sustiuidos por un pronombre, éste ha de ser también femenino: ¿Comprasti una vaca
roxa? Sí, compréla. ¿Arreglasti la silla
rota?. Sí, arregléla. En este caso, los sustantivos
vaca y silla funcionan como femeninos porque llevan
pospuestos los adjetivos roxa y rota, que son femeninos,
y además su sustituto pronominal es el femenino la. Los sustantivos de género
neutro son aquellos que exigen un adjetivo pospuesto de género neutro y cuando
son sustituidos por un pronombre, éste ha de ser también de ese mismo género.
En el habla barboliega, son neutros los nombres colectivos, los no contables
y los abstractos. Veámoslo con frases: - ¿Ya saludasti a la
xente mozo?. - Sí, ya lo saludé. - ¿Estrenasti la ropa
nuevo?. - Sí, ya lo estrené. - Bebisti agua frío. - Sí, bebílo. |